¿Buenos modales? [C1] #vídeo

Nivel sugerido:  C1
Objetivos: conectores para iniciar un discurso, dar opinión, argumentar

Tarea 1 

Lee el vocabulario clave para preparar el vídeo




Preparación vocabulario

La generosidad es consustancial

Consustancial significa que es inseparable, que está unido por naturaleza. Ejemplo:

– Tener dotes de mando es consustancial al cargo que ocupa.
– Las tres personas de la Santísima Trinidad son consustancial

El trato del “tú” o del “usted”

Es interesante este tema porque en España hay mucha tendencia a usar «tú» en vez de «usted». Usted se utiliza en contextos muy formales, por ejemplo con clientes, cuando preguntas por una calle a un desconocido, etc.
Incluso así, algunas veces en situaciones formales mucha gente dice: «Túteame, por favor. No me llames de usted que me haces sentir mayor».
Nuestra recomendación es usar usted en situaciones formales excepto si la otra persona quiere un trato diferente.

 

Tarea 2 

Escucha el vídeo 2 veces (si lo necesitas) y responde las preguntas

Preguntas del vídeo

Señala solo las afirmaciones que sean completamente correctas:



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Tarea 3

Escucha el vídeo y lee la transcripción

Transcripción

Moderador: Porque… los buenos modales… ¿Podemos decir que tienen alguna ideología, algún valor?
Carmen Cuadrado: No tienen nada que ver con la ideología. A mí… mi compañero ha apuntado algo que ha dicho… ha sacado a colación la amabilidad. Para mí, aparte de la amabilidad, para ser educado hay que ser generoso. La generosidad es consustancial, inherente a la educación. Una persona que no es generosa yo creo que no podrá ser nunca educada, porque el ceder el asiento en el autobús a una persona que lo necesite más que tú, a una persona embarazada o a un anciano, el ayudar a un invidente a cruzar un paso de cebra, el ceder el paso ante una puerta… son actos de generosidad…
Moderador: ¿Más allá del trato del “tú” o del “usted”?
Carmen Cuadrado: ¡Muchísimo más allá…! El trato del “tú” yo creo que es una muestra de respeto hacia la autoridad de una persona. A mí me llama mucho la atención que en los colegios ahora todo vale: Tú entras… ¡y el profesor es el “colega”!… O sea, no lo reconoces como autoridad. A mí, esto que decía el señor Sarkozy… que había que volver a recuperar esas normas donde… cuando el profesor entraba a la escuela y había que ponerse de pie… yo no estoy, en absoluto, de acuerdo con eso: a mí no me parece algo obsoleto. Me parece que es una muestra de respeto hacia alguien que, en esa jerarquía social… (Que no estoy hablando de categorías humanas, ¿eh?, mi entendimiento, por lo menos, no alcanzo a entender entre categorías humanas… ahí, todos somos iguales), pero sí es cierto que vivimos en esa escalera igual que en una empresa, en un organigrama el director general no es lo mismo que un oficinista, o en la administración del estado no es lo mismo un ministro que un secretario de estado o que un funcionario de correos, la sociedad es exactamente igual: en la cena de Navidad, nuestro abuelo no va a tener el mismo puesto que nuestro hijo o nuestro sobrino. Es un “hecho”… otra cosa es que nos guste o no nos guste, pero la sociedad está jerarquizada en todos sus estratos, y yo entiendo que…
José Fernando Calderero: Hay un matiz que yo querría… al hilo… estoy de acuerdo con lo de la generosidad, pero creo que… de alguna manera eso… (Bueno… no quiero hacer cátedra de esto ¿no?) Pero, creo que de alguna manera se vende como que el que es generoso, o es bueno, es un poco tonto. O sea, en la sociedad en la que vivimos parece que uno tiene que aspirar a subir, a subir y a subir a costa de, incluso, pisar a los demás. Entonces, en las relaciones humanas, las relaciones sociales… que es de lo que estamos hablando, creo que la principal víctima del que perjudica a los demás es uno mismo… por supuesto, el perjudicado, pero “el perjudicador” no sale mejor parado. Entonces, el hecho de vivir la generosidad, que es: el encuentro, la salida al paso del “otro”, produce… por supuesto, al “otro” le agrada, porque yo no conozco a nadie que no le guste ser bien atendido: llevo años dando clase y los alumnos nunca se han quejado de buenos tratos. O sea, de que alguien les haya tratado bien no ha habido quejas. Pero no solamente el que recibe el buen trato es el beneficiario, sino el que lo produce. Entonces, creo que vender la idea de que ser generoso y tener buenos modales es también bueno para el que lo practica, pues… me parece que es algo que conviene difundir.
Javier Laspalas: Con la cortesía pasa una cosa muy curiosa, que algunos estudiosos han dicho que la cortesía, aparentemente, es una cosa muy poco importante, porque son pequeños detallitos. Pero esos detallitos se repiten mil veces al cabo del día. Y eso tiene una gran capacidad de formación para los seres humanos, porque, el que hace cosas, al final adquiere hábitos… adquiere costumbres de comportarse de una determinada manera. En ese sentido, la cortesía no es solamente algo externo (que lo es), es también algo interno que mejora a las personas.
Moderador: Y hablando de las reglas de urbanidad… señora Martí, ¿ha cambiado con el paso del tiempo, es decir, esa caballerosidad de abrir la puerta a la mujer… cederle el sitio… ayudarle a separar la silla?
Martí: A ver… la norma no ha cambiado, lo que nos tenemos que plantear es si debemos  seguir manteniéndola, porque nos podemos encontrar con el problema de que al apartar la  silla a una señora o abrir la puerta, te puedes encontrar con que la señora te dice: oye, ¡yo ya sé abrir la puerta, y yo ya sé retirarme la silla! Por tanto, aquí debemos tener un poco en cuenta a nuestro interlocutor o interlocutora, ¿eh?, tenemos que tener esa habilidad de saber leer si le voy a retirar la silla y me lo va a aceptar o no… ¿de acuerdo? Para mí y es una opinión absolutamente personal, para mí no debería estar pasado de moda.
Carmen Cuadrado: Vamos a ver… yo lo que pasa es que pienso que las pautas de actuación, los referentes de actuación, no los estamos aplicando, entre otras cosas, por desconocimiento. Probablemente, las personas del público que sean mayores, sabrán de lo que estoy hablando. Los más jóvenes probablemente no tengan ni idea. Y es que hay unos criterios: si vivimos en una sociedad que está jerarquizada, tiene que haber unos criterios que nos ordenen, y el problema es que los jóvenes han perdido esas pautas, esos referentes, esas herramientas de actuación. Es decir, a qué me refiero: ¿qué es lo que nos ordena la sociedad? Lo primero, y por ese orden, además, las discapacidades. Luego, la edad. ¿No nos han enseñado desde pequeños que las personas mayores se anteponen a las más jóvenes? A mí, por lo menos, desde pequeña mis padres me lo han dejado bien claro. Desde que nací… que las personas mayores se anteponen a los más jóvenes. El otro criterio es algo que va a sonar… puede que cree polémica… Es el género: por costumbre histórica (no porque a mí me guste o me deje de gustar) la mujeres se anteponen a los hombres. Por eso lo de ceder el paso a las señoras, que muchas se quedan así como… ¿- …y este señor…? No son lo mismo los criterios que se aplican en la sociedad a los que se aplican en la empresa, porque en las empresas no prevalece el género ni el sexo ni la mujer ni el hombre. En las empresas prevalece el cargo. Y muchas veces los hombres, viciados por criterios de cortesía social, nos van cediendo el paso a las señoras en las empresas. No, yo en la empresa soy un cargo, y en la sociedad soy una mujer.
Hay otro criterio, y este sí que ha desaparecido, como es lógico, porque no existe en la sociedad la dualidad soltero y casado… uno puede estar viviendo en pareja, o puede estar divorciado, o puede estar como le venga en gana, que era que los casados pasaban antes que los solteros… Ya sé que todo esto suena muy raro, lo sé, soy consciente. Precisamente por eso, ese criterio ha desaparecido. Pero, evidentemente, las normas de convivencia, de cortesía social van evolucionando conforme evoluciona la sociedad. Ni son obsoletas ni están pasadas de moda.
José Fernando Calderero: Sí, hay una cuestión: el otro día me decía un joven “bueno, pero eso son convencionalismos” y tuve una inspiración momentánea. Digo “claro, como el dinero”. El dinero es un convenio, o sea, el valor que tiene, al final, es un convenio. Y la bandera, la nuestra o la de otra nación, es un símbolo. Entonces: tú quita de la sociedad los símbolos y verás lo que ocurre: ¡te cargas la sociedad!, perdón por hablar en este tono más coloquial.
El símbolo tiene un valor importante: detrás de una convención hay un porqué. Otra cosa es que, a veces, por falta de estudio… también porque se produce una cosa que a mí… no voy a decir que me preocupe… pero querría subrayar: la brecha generacional. Me parece que es muy importante que los jóvenes aprendan de los ancianos. Los ancianos, de los jóvenes… porque se mantiene esa… Me preocupa la fragmentación social: ancianos con ancianos… jóvenes… parejas… matrimonios maduros… niños por otro lado, y como creo en la familia, como valor social importante, me parece que el contacto intergeneracional es muy rico (en el libro lo digo) es muy rico para ambos, porque el abuelo no tiene que ver a los nietecillos solamente como pequeños seres molestos que me impiden el descanso, sino, pueden ser, a lo mejor, personas que me quieren y que me enriquecen. A lo mejor más ruidosas, pero me hacen salir de mi comodidad (lo de la generosidad que decíamos antes ¿verdad?) Entonces, el abuelo encantador, que no rechaza a los niños, eso es un valor impresionante. El niño también tendrá que valorar que el abuelito no puede tener el mismo dinamismo que él, y tendrá que aprender a querer. Entonces es muy importante el abrirse unos a otros y tener esa… porque si no es que el vocabulario… claro… dile a un anciano “que cambie el chip” “no sé dónde tengo el chip… no sé qué es eso”.
Moderador: Profesor Laspalas, ¿se podría decir entonces que los jóvenes son
maleducados o no es una cuestión de juventud?
Laspalas: Habría que ver. El problema de los jóvenes es que solamente vemos los que lo hacen mal pero no vemos los que lo hacen bien. Lo que yo creo es que les falta, porque nadie se lo ha enseñado, un saber que permita interpretar las normas sociales porque las normas sociales están basadas en saberes, no son normas estables. Yo no puedo aplicar siempre igual lo mismo a todo el mundo, tengo que reflexionar sobre cómo voy a hacerlo. En los tratados de cortesía antiguos había que reflexionar sobre cuatro cosas: qué está sucediendo, por ejemplo, si la situación es triste, no puedo comportarme como si es agradable, quién tengo delante. Si tengo aquí delante al rey de España o al presidente del Gobierno, no puedo saludarlo como a un compañero mío del colegio. Dónde estoy y en qué momento. La cortesía es un saber que permite leer todo eso. Hay unas normas estables, pero otras que cambian.
Moderador: Sí, señora Martí, es que quería recoger opiniones también.
Martí: Antes de darte la opinión, yo es que quería comentar una cosa, Carmen, que antes has dicho: “los jóvenes lo han perdido todo”. Los jóvenes han perdido, a ver, o un joven maleducado. Partimos de la base de que educar es formar ¿no? Por el diccionario, educar es formar a alguien. ¿Están maleducados o malformados? ¿Lo han perdido o es que no se lo hemos enseñado? ¡Cuidado! Lanzo, o sea, una lanza a favor de los jóvenes. Todo niño necesita por una parte a los padres, como referente. Necesita unos referentes sociales: hoy en día el padre trabaja, la madre trabaja, los niños están al cuidado de canguros que ya tienen suficiente con su trabajo para enseñarles a comer en la mesa. El fin de semana vamos rápido, tampoco hay que criminalizar a los padres, cuidado, es la sociedad que nos ha tocado vivir. Los referentes sociales no hay nada más que entender o ir a algunos canales de televisión y ahí lo verás.
Moderador: Brevemente, profesor, que tenemos que despedirnos.
Calderero: No, quería decir que también las normas evolucionan, como evoluciona el lenguaje, la sociedad. Yo pienso que los, como dije antes, las actitudes de fondo deben ser permanentes, pero bueno, en la UNED damos las clases por Internet y entonces los alumnos están en directo e intervienen en chat. Hay una cortesía en el chat, y eso yo veo que hay mucha gente que se maneja muy bien y ha evolucionado aunque tenga un lenguaje distinto, pero el fondo del respeto, aunque ha cambiado la forma sigue siendo el mismo. Yo tengo que exigir respeto en el chat y aprecio, pero es un nuevo modelo.
Moderador: Pues aquí lo tenemos que dejar. Señoras, señores, yo les dejo la mejor de mis sonrisas como claro ejemplo de educación, ¿les parece?


Tarea 4

¡A debate! Deja un comentario para debatir alguna de las siguientes preguntas:

  •  ¿Piensas que hoy en día se han perdido los buenos modales?
  • ¿En qué situaciones la gente sigue siendo cortés?
  • ¿Son los jóvenes maleducados?

 




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